Los ahogamientos representan un grave problema de salud pública en España. En 2024, se registraron 471 muertes por esta causa, según la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). Andalucía fue la comunidad con más fallecidos, con 72 víctimas. Además, enero de 2025 ha comenzado con un aumento de casos respecto al mismo periodo del año anterior.
Este artículo explica los diferentes tipos de ahogamiento, sus factores de riesgo y las mejores estrategias de prevención y actuación en caso de emergencia. Conocer esta información es clave para reducir estos incidentes y mejorar la seguridad en entornos acuáticos.
Los 3 tipos de ahogamiento
El ahogamiento no es un proceso uniforme, sino que puede clasificarse en distintos tipos según sus características y el mecanismo que lo origina. Comprender estas diferencias es fundamental para una mejor prevención y actuación en caso de emergencia.
1. Ahogamiento húmedo
Es el tipo más frecuente y ocurre cuando la víctima inhala agua, lo que provoca una obstrucción en las vías respiratorias y dificulta la respiración. En este caso, los pulmones se llenan de líquido, afectando el intercambio de oxígeno y pudiendo derivar en un paro cardiorrespiratorio si no se interviene a tiempo.
2. Ahogamiento seco
A diferencia del ahogamiento húmedo, en el ahogamiento seco no se produce una gran cantidad de ingreso de agua en los pulmones. En su lugar, el contacto con el líquido provoca un espasmo de la laringe (laringoespasmo), cerrando las vías respiratorias y evitando la entrada de oxígeno. Aunque los pulmones permanecen relativamente secos, la falta de oxígeno puede generar asfixia en pocos minutos.
3. Ahogamiento secundario o post-ahogamiento
Este tipo de ahogamiento puede presentarse horas después de que la persona haya salido del agua. Se debe a la acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar) debido a la irritación causada por la inhalación de agua. Los síntomas pueden aparecer de forma retardada, incluyendo dificultad para respirar, tos persistente, fatiga extrema y cambios en la coloración de la piel.
Factores de riesgo y prevención
Existen diversos factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir un ahogamiento. Identificar estos elementos es clave para desarrollar estrategias de prevención eficaces.
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Falta de supervisión
Las zonas acuáticas sin vigilancia, como ríos, lagos y algunas playas, presentan un alto riesgo. La ausencia de socorristas y medidas de seguridad como barreras de protección y señalizaciones adecuadas incrementa la probabilidad de accidentes. La mayoría de ahogamientos ocurren en lugares sin personal capacitado para responder ante emergencias, subrayando la importancia de la vigilancia activa.
Prevención: Se recomienda nadar solo en zonas con servicio de socorristas y respetar las indicaciones de seguridad y las banderas de advertencia.
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No saber nadar
Las personas que no han recibido formación en natación tienen un mayor riesgo de ahogarse, especialmente en aguas profundas o con corrientes.
Prevención: Fomentar la enseñanza de la natación desde la infancia, realizar cursos de seguridad acuática y aprender técnicas de flotación básicas.
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Consumo de alcohol o drogas
El consumo de sustancias que afectan la coordinación y la toma de decisiones aumenta significativamente el riesgo de accidentes acuáticos.
Prevención: Evitar el consumo de alcohol o drogas antes de actividades acuáticas y educar sobre los peligros que esto conlleva.
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Corrientes y factores ambientales
Las corrientes marinas, la temperatura del agua y otros factores naturales pueden poner en peligro incluso a nadadores experimentados.
Prevención: Consultar el estado del agua antes de ingresar, evitar nadar en condiciones climáticas adversas y estar atento a las advertencias de seguridad.
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Problemas de salud subyacentes
Condiciones médicas como epilepsia, enfermedades cardíacas o trastornos neuromusculares pueden aumentar la probabilidad de sufrir un ahogamiento, ya que pueden provocar pérdida de consciencia o dificultad para mantenerse a flote.
Prevención: Las personas con afecciones médicas deben extremar las precauciones al estar en el agua. Se recomienda nadar siempre acompañados, utilizar dispositivos de flotación adecuados y evitar aguas profundas o entornos con corrientes
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Educación y concienciación para la prevención
La educación en materia de seguridad acuática debe comenzar desde la infancia. Incorporar programas de formación en las escuelas y en las comunidades ayudará a criar una generación más consciente de los riesgos asociados a actividades acuáticas.
Cómo actuar ante un caso de ahogamiento
Una intervención rápida y adecuada puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en un episodio de ahogamiento. A continuación, se presentan los pasos esenciales para actuar correctamente en una emergencia:
1. Sacar a la víctima del agua con precaución
Si la persona está en peligro inminente, intenta sacarla del agua sin poner en riesgo tu propia seguridad. En caso de estar en el mar o en una corriente fuerte, usa un objeto flotante o avisa a un socorrista.
2. Evaluar el estado de la víctima
Comprueba si la persona está consciente y respira. Si no responde o tiene dificultades para respirar, actúa de inmediato.
3. Llamar a los servicios de emergencia (112)
Siempre es fundamental alertar a los servicios de emergencia lo antes posible para recibir asistencia profesional.
4. Iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP)
Si la persona no respira, es imprescindible aplicar RCP de inmediato. La reanimación cardiopulmonar es una técnica vital que puede salvar vidas en casos de ahogamiento y otros eventos médicos graves. Para conocer en detalle cómo realizarla correctamente, puedes consultar nuestra guía completa sobre cómo realizar una RCP.
5. Posición de recuperación y vigilancia
Si la víctima recupera la consciencia pero sigue desorientada, colócala en posición lateral de seguridad para evitar complicaciones hasta la llegada de los profesionales de emergencia.
Actuar con rapidez y seguridad en un caso de ahogamiento es esencial para aumentar las posibilidades de supervivencia. Conocer los diferentes tipos de ahogamiento, sus factores de riesgo y las mejores estrategias de prevención es fundamental para evitar tragedias. Asimismo, contar con formación en maniobras de rescate y primeros auxilios puede marcar la diferencia en una situación de emergencia.
Si deseas ampliar tus conocimientos en primeros auxilios y estar mejor preparado para actuar ante cualquier eventualidad, te recomendamos nuestros cursos de soporte vital básico y primeros auxilios. La prevención y la educación son clave para salvar vidas.